Por esto fue que voté

Me perdonarán lo «facho« les chiques insulsos de Internet pero por esto fue que voté. Apenas van 20 días del nuevo gobierno y siento que está naciendo algo que ya dábamos por extinto: el sentido común. En tan solo 480 horas estoy viendo cómo las cosas recuperan el nombre que la razón impone mientras que los eufemismos buenistas —el absurdo lenguaje de la progresía— comienzan a marchitarse.

No soy de depositar mis esperanzas en ningún político porque no provengo de una relación endogámica pero este sujeto que ahora gobierna a Colombia ya me ha dado un par de alegrías. Por lo menos hasta ahora creo que las cosas se están haciendo bien: bombardeos a los frutos de la educación, capos extraditados, líderes de bandas urbanas a confinamiento en cárceles de máxima seguridad, alianzas con potencias militares y poco más.

Yo soñaba con que a una persona que comete secuestros se le llamara secuestrador y no revolucionario ni nada de esas mierdas. Anhelaba que alguien por fin dijera que los miserables que cargan burritos con explosivos y los detonan son terroristas y no rebeldes, insurgentes o más mierdas ridículas encubridoras de la realidad. Ansiaba que por fin alguien dijera la puta verdad sin ambages.

Antes de escribir este post me enteré de que el Ejército Nacional dio de baja mediante un bombardeo a 11 secuestradores, extorsionistas, narcotraficantes y asesinos de las FARC y solo puedo pensar: por eso fue que voté. Esto es exactamente lo que estaba esperando: que esos miserables recibieran lo único que merecen: la muerte. No curules, no sueldos, no nombramientos ni reconocimientos disparatados como «gestores de paz», no, la muerte.


Por esto fue que voté.
Algo me dice que estos 11 asquerosos no volverán a secuestrar a nadie.

No veía la hora en que un gobernante colombiano dijera que con las lacras no hay nada de que hablar. ¿Qué se puede negociar con un violador? ¿De qué se dialoga con alguien que asesina a un padre de familia por no pagar la extorsión? ¿Por qué la progresía excretada de las universidades nos quiso convencer de que esas inmundicias eran interlocutores válidos? Nunca lo han sido. Con los bandidos no se negocia y la forma más higiénica y expedita de resolver el problema es dándolos de baja.

La solución final.

Lo que yo quisiera ver en mi país es La Solución Final. En estos 20 días la estoy viendo y me encanta. Esta semana se firmaron 30 extradiciones. Uno de los futuros extraditados es conocido por el alias de «Mocho Olmedo». Este sujeto es un terrorista de las FARC y fue protegido por el gobierno anterior al punto de mantenerlo escondido en un hotel en Bogotá. Las víctimas de este forúnculo trabajando y pagando impuestos para que la lacra esté segurita y cómoda viendo tele en un hotel capitalino. ¿Cómo le explica uno algo así a un ser humano que tenga cromosomas pares?


Por esto fue que voté.
Al menos en invierno vas a ahorrar en guantes, mocho hijueputa.

Otra cucaracha que se va para Estados Unidos sin visa es alias «Araña». Otro terrorista protegido por el gobierno pasado (regentado por un delincuente igual). En el pasado cuatrienio La Corte autorizó la extradición de ese carnicero pero el gobierno del ex M-19 (otra banda de asesinos impunes), impidió su extradición con la excusa de que el psicópata en mención era, léase bien, un «negociador de paz».

Porque cuando el poder (y la cultura) caen en manos de la progresía la primera sacrificada es la semántica. Solo así es posible llamarle «paz» a que quienes lideraron una banda que secuestró a 30.000 personas no paguen un solo día de cárcel. Ni uno solo. Matar, dinamitar, mutilar, traficar, violar, ¿qué importa? ¿Acaso quemar personas vivas como en Machuca no es un requisito para vivir en paz?


Por esto fue que voté.
Paz sí, pero así.

Lo que propongo.

Al nuevo gobierno quisiera exponerle una idea que recorre mi mente desde hace mucho. No es un delirio «facho» como podría pensar cualquier chiquillo bien-pensante de Internet. Nada de eso. Por el contrario, mi propuesta, de comprobada eficacia, tiene sustento empírico y ha sido probada infinidad de veces, aunque nunca en la escala en que yo quisiera.

Lo que propongo es aplicar sobre la hez colombiana un tratamiento médico que he llamado nuevemilimetrol intracraneano. Una sola dosis es suficiente para resolver el problema de secuestros, extorsiones, abigeatos, violaciones, paseos millonarios, atracos y un sinnúmero de situaciones que ninguna persona decente debería soportar.

¿Que al caballero le gusta morbosear a las niñas cuando salen del colegio? Nuevemilimetrol intracreaneano y problema resuelto. ¿Que al egresado de sociología le gusta llamar a los comercios a pedir plata a cambio de no matar a los empleados? Nuevemilimetrol intracreaneano y se acabaron las llamaditas. ¿Que al petrista le gusta esperar a que la pensionada salga del banco para robarle su sueldito? Nuevemilimetrol intracreaneano y la abuelita camina segura.


Por esto fue que voté.
Nuevemilimetrol grageas recubiertas.

Este tratamiento médico-profiláctico debe llevarse a todos los rincones del territorio nacional. Allí donde exista una persona que crea que tiene derecho a tomar para sí lo que otros han conseguido con esfuerzo debe llegar la buena nueva del nuevemilimetrol intracraneano. Yo mismo me ofrezco para ser un brigadista voluntario que le devuelva la salud a las comunidades afectadas.

Porque cuando se trata de criminales como los que tenemos en Colombia la única forma de alcanzar la paz es dándoles el descanso eterno. Ojalá caigan muchos más.

Temas: Personal
J. Inversor

Escrito por:J. Inversor Otros posts del autor

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