Estoy hasta la coronilla de los eufemismos con que la progresía pretende embutirnos sus ridículos disparates infantiles. Si sus rebuznos fueran palatables no tendrían que edulcorarlos con distractores ni eufemismos. Es precisamente por lo acre que son sus patéticas conviccioness que deben suavizarlas antes de exponerlas. De no ser así, nadie se tragaría sus denatonios.
Pero la batalla cultural se está dando aunque no se esté ganando. Son tantas idioteces y se han fortalecido tanto durante décadas que es muy difícil combatirlas con eficiencia. Pero, repito, es una batalla que se está dando pues todavía quedamos personas con algo de sentido común que a los limones les llamamos limones. ¿Y a las manzanas? Pues manzanas.
Ayer vi una entrevista que el órgano de propaganda CNN le hizo a Stephen Miller, Asesor de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. Se puede estar en desacuerdo con las posturas de Miller. Yo lo estoy en muchos casos pero lo que no se puede desconocer es que lo que dice, así suene cruel, es verdad. ¿Debería acaso la verdad amoldarse a nuestras convicciones y emociones?
Transcribamos algo de la entrevista para los chiquillos de Internet que no hablan inglés por considerarlo el idioma del avasallador imperio fascista forrestgumpista neoliberal sin perspectiva de género:
CNN: “Este es un inmigrante sin documentos…”
Miller: “¿Estaban aquí ILEGALMENTE?”
CNN: “Quiero que esta sea una discusión de buena fe…”
Miller: “Cuando usas un lenguaje diseñado para ocultar la verdad, ESO NO es buena fe. Un EXTRANJERO ILEGAL es un EXTRANJERO ILEGAL. No son ‘inmigrantes sin documentos’.”
CNN: “Stephen, estamos intentando humanizar el debate…”
Miller: “¿Humanizar? Entonces humanicemos el Código Penal también. El ladrón de banco pasa a ser ‘especialista en retiros sin cita previa’. El estafador se convierte en ‘emprendedor de narrativas financieras alternativas’. El tipo que entra en tu casa sin invitación es solo un ‘visitante con documentación pendiente’. ¿Qué tal?”
CNN: “Eso es una analogía burda.”
Miller: “Burda es fingir que la ley federal desaparece porque la redacción de CNN inventó un eufemismo más bonito. ‘Sin documentos’ suena como alguien que olvidó la billetera en Uber. No. Es alguien que cruzó la frontera sin autorización, se quedó, y ahora la prensa trata el estatuto legal como si fuera una cuestión de estilo de escritura.”
CNN: “Pero muchos contribuyen a la economía…”
Miller: “Ah, el argumento clásico: el crimen deja de ser crimen si la persona lava platos o construye techos. Por el mismo criterio, el contrabandista de cigarrillos también ‘contribuye’, genera empleo en el transporte. ¿Quieren que lo llamemos ‘emprendedor logístico informal’? ¿CNN se apunta?”
CNN: “Estás polarizando.”
Miller: “No. Me estoy negando a aceptar el diccionario de marketing. Cambian la palabra, luego acusan a quien usa el término legal de ser ‘inhumano’. Es el truco más viejo del libro: primero suavizan el vocabulario, luego declaran victoria moral. Estados Unidos ya está harto de este teatro. Llámenlo por su nombre. O admitan que el objetivo nunca fue claridad — fue control de la narrativa.”
Me encantó la sencillez con la que Miller expone lo sencillo: los países tienen leyes y la calidad de vida de sus naturales depende, en parte, de que esas leyes se cumplan. Ningún gobernante debería poner las necesidades de unos extranjeros, por sufridos que sean, sobre el bienestar de su propio pueblo. Que Europa lo haga no significa nada porque la Europa actual solo es ejemplo de lo que no se debe hacer.
De seguir por el camino expuesto por CNN —que no es otro que el camino trazado por esa monstruosidad que algunos llaman educación— el futuro será la barbarie. Más barbarie pues en realidad ya vivimos entre salvajes. En Colombia acabamos de tener un presidente (Petro) que dijo, literalmente: «lo ilícito se acaba quitándole la letra i». Una frase brillante que debería estar en la puerta de entrada a todas las facultades de leyes de América Letrina y Europa…
Esa neolengua no es un capricho de niñatos infatuados. No se cambia el significado de las palabras para parecer cool. Se cambia para que aquello que, con razón, siempre ha sido proscrito comience a aceptarse como parte de un cambio que, según ellos, nos beneficia a todos. La frase de Petro suena graciosa pero un presidente anterior (Santos) convenció a no pocos colombianos de que convivir con los criminales, dotarlos de privilegios y premiar sus crímenes era «vivir en paz». ¿Quién no querría vivir en paz?
El libreto nos dice que un atracador es un redistribuidor de la riqueza; que el sicario es un liquidador de las funciones vitales; que el violador es tan solo un romántico sin consentimiento; que el estafador es un emprendedor que comercia con bienes y servicios inexistente y que el secuestrador es un custodio de cuerpos yertos. El mismo Petro dijo que los ladrones de celulares lo hacían por amor. ¿No es maravilloso lo que logra la educación?
La batalla ahora es cultural porque los nuevos progres son flojos y cobardes. La inmensa mayoría de ellos no podrían cargar un fusil durante diez minutos y no podrían estar una semana en una guerrilla donde los fusilan si los encuentran tomándose selfies para presumir sus nimiedades en Instagram. Son inservibles para la guerra pero muy útiles para la «revolución» y por eso son el instrumento preferido de los totalitaristas. ¿No los han visto en las marchas de sus colectivos luciendo camisetas con la efigie de quien los confinaba en los campos de trabajo forzado llamados UMAP?
Por eso cada cosa que diga un progre debe ser tomada con pinzas. Es muy común en ellos que describan los peores crímenes con palabras bonitas que apelan al infantilismo emocional. Por fortuna mi oído está aguzado y sé que cuando hablan, por ejemplo, de «programas sociales» en realidad están hablando de captura de rentas y votos cautivos. Como me saqué de encima la costra de la educación ya no es tan fácil engañarme. ¿Y a usted?
