Big brother is watching you

Big brother is watching you

He leído 1984, la estupenda novela de George Orwell, unas 4 veces y no me canso de ella. También he visto la película pero creo que se queda corta. El cine, normalmente, no tiene la capacidad de plasmar con rigurosidad el contenido de un libro. Y mucho menos de este libro en particular. La que sí ha podido reproducirlo con fidelidad es nuestra actualidad, pues hoy, más que nunca, big brother is watching you.

La novela se desarrolla en un mundo distópico para la época pero muy familiar para nuestros días. Quien haya estado en Cuba, por ejemplo, o esté familiarizado con otros regímenes totalitarios como el de Pionyang, sabe que al pobre Orwell le faltó imaginación para describir esos infiernos. Sin embargo, se acercó mucho, pegó en el palo…

Big Brother is watching you

La novela trata de una sociedad hipervigilada, como estamos todos; que profesa una obediencia irrestricta al máximo líder, como los pobres norcoreanos y sus 10 mandamientos; una sociedad desprovista del derecho a disentir, como los cubanos y su diversionismo ideológico; un pueblo bajo la constante amenaza de un enemigo (real o imaginario), como vivimos desde hace décadas en todos los países del tercer mundo.

La novela muestra instituciones absurdas, como el Ministerio de la Verdad o el Ministerio del Amor, disparates que serían graciosos de no ser porque en Colombia acaban de inaugurar el Ministerio de la Igualdad. Cualquier persona, sin ser muy brillante, sabe que, por obviedad aritmética, solo se puede igualar por lo bajo. ¿Y entonces? Concluya…

En Venezuela, otro infierno totalitario, existe el Ministerio del Ecosocialismo y en España, al igual que en su hija boba Colombia, existe el Ministerio del Deporte. Tal y como ocurre en la novela 1984, en estos mingitorios países las personas trabajan para mantener a los asquerosos burócratas. Y son felices…

Algo muy peculiar de la novela es la Policía del Pensamiento inspirada en la Cheká soviética. Esta institución, es la encargada de sancionar a los ciudadanos que piensan cosas en contra del partido. Hagan de cuenta los CDR cubanos. Para esta labor, la Policía del Pensamiento se vale del espionaje utilizando unas máquinas llamadas telepantallas. Más o menos lo mismo que hace Samsung por medio de sus televisores.

Otra curiosidad es el trabajo que realiza su protagonista, Winston Smith, quien es funcionario del Ministerio de la Verdad. Su labor consiste en revisar constantemente la historia para modificarla a conveniencia del partido. Esto parecería una locura si no fuera porque en Colombia, hell on earth, crearon algo llamado Comisión de la Verdad, una entidad, pagada con el dinero de los contribuyentes, y cuya única función es convencer a la humanidad de que los secuestradores, asesinos, terroristas y traficantes de las FARC son víctimas del Estado.

A tal punto llegó nuestra propia versión de la distopía orwelliana que en Colombia los secuestradores, terroristas y asesinos fueron castigados con salarios de diez cifras pagados por sus víctimas. Y a eso le llamaron «Paz». ¿Aún les parece inconcebible el trabajo de Winston Smith?

Big brother is watching you

De lo más ominoso de esta novela son, sus dos minutos de odio y su Semana de Odio. Dos eventos de obligatorio cumplimiento. El primero, organizado por la propaganda estatal para mantener los ánimos caldeados. El segundo, una fiesta nacional donde los ciudadanos se reúnen en torno al desprecio por un enemigo que nunca han visto.

Estos eventos parecerían chocantes y sorprendentes pero la realidad volvió a superar a Orwell. Hace poco, en Iowa Estados Unidos, los grupos neonazis designaron el 25 de febrero como el Día del Odio contra la comunidad judía. Es una pena que el buen George no esté con nosotros. Pagaría por ver su cara frente a estos sucesos.

Como si fuera poco, la profecía orwelliana se cumplió al pie de la letra en cuanto al seguimiento y la vigilancia. Cada paso que usted da esta siendo monitoreado. No por el perverso Gran Hermano sino por inmensas corporaciones que se lucran con su atención y su tiempo. De eso ya he hablado en otras entradas y no vale la pena repetirlo. Si le interesa puede revisar las etiquetas privacidad y redes sociales.

Creo que este libro debería ser leído por todas las personas que valoran su libertad y su privacidad. Si desea leerlo en PDF, aquí está. Si prefiere leerlo en formato EPUB, aquí está. Si le da pereza leer el libro al menos vea la película. Aquí se la dejo.



 

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