Sí, tenemos que hablar de eugenesia. Es un tema que no da espera. Los homúnculos están copando espacios a pasos agigantados y, de no detenerlos ahora, pronto la vida que conocemos será apenas un recuerdo nostalgico. En este post expongo las razones que me llevan a justificar la Solución Final, el homunculicidio, y una propuesta para implementarlo.
Sobrepoblación de homúnculos.

Odio a los homúnculos con la misma intensidad con la que amo a los animales. Los homúnculos también son animales pero unos muy inferiores. Inferiores incluso a los invertebrados más básicos. El homúnculo, además de feo, es incapaz de sentir amor. Es mezquino, cruel, egoísta y desaseado. Los hocicos, las axilas y las patas les hieden. Las moscas, las lombrices intestinales y las inmundas cucarachas son, con ventaja, superiores en todo sentido a los homúnculos.
Una madre de familia espera, como todas las tardes, el transporte que la lleva de regreso a su a casa en Barcelona. Sus hijos la esperan haciendo los deberes. Pero la señora nunca llega al hogar. Antes de que el autobus llegará llegó un sucio moro y la apuñaló por robarle la cartera.
Del otro lado del Atlántico, en Colombia, la franquicia del infierno, un homúnculo a bordo de una motocicleta de bajo cilindraje rapa el bolso de una motociclista quien pierde el equilibrio, cae y queda para siempre en coma. En casa su hijito queda a la deriva pues es madre soltera. El padre nunca se hizo cargo. Debe estar jugando al billar y escuchando vallenatos.
País que visito, país que encuentro tomado por los homúnculos. Ya no quiero viajar, no quiero salir a la calle, no quiero conducir y solo puedo vivir en conjuntos cerrados o, de lo contrario, tendría que vivir espantando homúnculos que se quieran meter por las ventanas. Es un apocalipsis zombie pero con criaturas que huelen peor que los muertos vivientes.
Control poblacional.

Si París y Nueva York hubieran controlado sus poblaciones de ratas a tiempo hoy no tendrían los problemas de salud pública que tienen. Cualquier plaga cuya población crezca más allá de los límites basales se convierte en un problema.
Si hubiéramos advertido eso a tiempo no habríamos permitido que la población de homúnculos se desbordara. Pero no lo hicimos y ahora están por todas partes: en la academia enseñando que las mujeres tienen pene; en los sindicatos diciendo que las empresas les pertenecen; en los campos berreando que la tierra es de quien la cultiva (de la misma forma que el avión es del piloto, supongo); en el sector público diciendo: yo le puedo colaborar pero usted sabe… Y encima de las motos, a toda velocidad, llevando cajas de arroz chino e irrespetando la totalidad de las normas de tránsito.
A torcer la biología y la aritmética le llaman diversidad y a coexistir con la inmundicia le llaman tolerancia. Ni lo uno ni lo otro. Si los seres humanos queremos seguir habitando este planeta tenemos que hablar de eugenesia. O lo hacemos o perecemos.
Lo que propongo es implementar medidas de control poblacional que en una o máximo dos generaciones disminuyan la cantidad de homúnculos a niveles en los cuales no puedan causar los daños que hoy nos causan. No se trata de exterminios chambones como los que han sido intentados a lo largo de nuestra historia por tiranos mediocres como Hitler, Stalin, Pol Pot, Mao y otros. No, lo que propongo son medidas diseñadas con rigurosidad técnica y ejecutadas con severidad aséptica y milimétrica.
En mi plan está separar a los homúnculos en dos grandes grupos: en el primer grupo están los homúnculos irredimibles. Aquellos que por experiencia empírica sabemos que son irrecuperables: los delincuentes reincidentes, los violadores, los barristas de equipos letrinoamericanos, los lectores de Eduardo Galeano, los taurinos, los usuarios de Windows y aquellos individuos que pertenezcan a cualquier organización, legal o ilegal, de izmierda.
A los miembros de este grupo debemos aplicarles sin ambages la pena capital por inyección letal o fusilamiento. No existe cura conocida para su condición la cuál, además, es en extremo contagiosa. El homunculismo se transmite por vía vertical (de padres a hijos), por vía horizontal (por contacto directo) y por fómites (objetos y superficies contaminadas). Si usted toca una baranda que previamente fue tocada por un homúnculo ya ha sido infectado y comenzará a salir a la calle vistiendo camisetas de la selección Colombia.
En el segundo grupo estarán los homúnculos de bajo impacto. Aquellos que si bien son molestos a la vista y al olfato pueden coexistir con los seres humanos bajo ciertas condiciones a saber:
- No se podrán reproducir.
- No podrán votar.
- Pueden escuchar su música pero siempre con audífonos.
- Tienen absolutamente prohibidas las muestras de afecto homúnculo en público.
- Deberán asistir al programa de 12 Pasos Para la Deshomunculización.
Profilaxis quirúrgica.

No podemos permitirnos ejecutar este plan confiando en la buena voluntad de los homúnculos. Ellos, tramposos como son, firmarán el compromiso de no reproducirse pero lo harán en secreto. Cuando nos percatemos de la perfidia estaremos nuevamente invadidos por cachorritos barrigones de homúnculos que se divierten matando pajaritos a pedradas mientras cantan rancheras.
Los homúnculos del segundo grupo serán esterilizados por vía quirúrgica siguiendo, eso sí, todos los protocolos médicos y veterinarios que garanticen el éxito de los procedimientos sin causar sufrimiento a los pacientes. Ninguno de estos procedimientos podrá ser realizado por personal que no haya terminado satisfactoriamente al menos el IV semestre de las carreras anteriormente mencionadas.
No se realizarán orquiectomías ni ovariectomías. Solo se permitirá el corte y sellado de los cordones espermáticos en machos y de las trompas de Falopio en hembras. No nos creemos con el derecho de extraer partes de los cuerpos pero sí estamos en la obligación, invocando el bien común, de modificar ligeramente su funcionamiento para evitar la propagación de esa horrible especie.
Ellos podrán seguirse apareando al son de sus cumbias si eso quieren, eso no se lo vamos a prohibir. Ni más faltaba. Lo que buscamos es que con esas cópulas no engendren nuevos homúnculos que empuerquen el mundo con su aspecto desaliñado, sus gustos ordinarios, su crueldad con los animales y sus costumbres repulsivas.
Con respecto al programa de 12 Pasos Para la Deshomunculización, todos los homúnculos deberán cursarlo y aprobarlo. Como sabemos que ellos no son propiamente aventajados, les permitiremos repetir un máximo de tres (3) veces. En caso de reprobar en todas las oportunidades, el homúnculo pasará ipso facto a hacer parte del primer grupo con lo que ello conlleva.
El mundo post homúnculos.

Con todos los homúnculos esterilizados es cuestión de tiempo para que su población comience a disminuir en número y en impacto social. Cuando el último homúnculo de una casa fallezca la edificación será demolida, el lote será desinfectado y en su lugar se sembrarán arbolitos que den sombra y sirvan de hogar para las pocas aves que esa plaga maldita haya dejado con vida.
Podemos recuperar el mundo si ponemos de nuestra parte y dejamos de razonar como quieren los bien-pensantes. De no hacerlo, el homunculismo hará metástasis e infectará cada rincón de la tierra. Ya lo están haciendo y llegará el día en que los niños nazcan y su primer llanto suene como Debajo del Higuerón. Ustedes eligen.
