El fentanilo digital

Es absurdo, triste y patético llegar a cualquier lugar y encontrar a los presentes enganchados al fentanilo digital. Ya casi no quedan personas libres en el mundo. A dondequiera que vayamos les veremos apretando sus propias ataduras.

Las siguientes imágenes ilustran lo que las Redes Sociales y los grandes medios hicieron de nosotros: seres embrutecidos e insignificantes sometidos a los algoritmos. Esas ilustraciones las he encontrado por aquí y por allá y las he subido a mi Tumblr Pathetic Museum.


Las redes sociales nos aíslan. 

Estamos rodeados de personas que, de un tiempo para acá, se volvieron transparentes. No los volvimos a ver. Hijos tratando de compartir sus pensamientos mientras sus padres revisan las últimas noticias (manipuladas, desde luego); víctimas de accidentes que no importan pues lo realmente importante es capturar el momento y ser el primero en compartirlo; espectáculos que no disfrutamos por estar tomándoles fotos. ¿Por qué no nos damos cuenta de lo estúpidos que nos vemos tomando fotos en un concierto en lugar de disfrutarlo?



Las redes sociales nos someten.

Estamos presos del algoritmo y no nos damos cuenta. Creemos que tenemos una opinión o una postura pero es solo aquella que el fentanilo digital nos da para reforzar nuestras ideas preexistentes. El algoritmo juega con nosotros y siempre gana. A cambio de entretenimiento barato y falsa sensación de pertenencia nos quita lo único que no podemos recuperar: el tiempo.

Tal vez cuando estemos dando los últimos estertores recordemos el tiempo que perdimos tratando de ser admirados y validados por la gusanera insignificante de Internet.



Las redes sociales nos enferman. 

Están tan bien diseñadas que por medio de estímulos causados a la distancia lograron secuestrar los mismos mecanismos de recompensa cerebrales que captan las drogas estimulantes. Un like es un cigarrillo, cien likes una bombilla de crack. Una selfie es un grito de auxilio, la foto del viaje un intento desesperado por ser admirado (o envidiado). No existe individuo más triste, enfermo y patético que aquel que a título personal quiere destacar en las redes sociales.

Si existen programas de desintoxicación digital es porque el mundo digital nos intoxica. Así de simple. Depresión, ansiedad, fanatismos de todo tipo, autoestimas por el piso, trastornos alimenticios, aislamiento, suicidios… ¿Y a cambio de qué?



Las redes sociales y los grandes medios nos embrutecen.

No existe tal cosa como informarse a través de los medios hegemónicos. Podemos, eso sí, entretenernos. Esa es su verdadera función: mantenernos distraídos mientras sus dueños nos manipulan y nos esquilman. Un medio de comunicación nunca nos mostrará algo que vaya en contra de sus intereses económicos de la misma forma que cada cosa que vemos en una red social, por pequeña que sea, está cuidadosamente puesta allí para capturar nuestra atención y nuestro tiempo.

Al final lo único que importa es que los anunciantes tengan profit. Usted es solo una IP que engorda otros bolsillos.



Hoy ratifico que es mejor tener lupus que tener redes sociales. Vaya imbecilidad esa.

Temas: Minimalismo, Personal, WTF!
J. Inversor

Escrito por:J. Inversor Otros posts del autor

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