Una pelea desigual

Todos los inversionistas de activos financieros sabemos que los mercados se manipulan. Quien no lo sepa, o lo dude, es porque lleva muy poco tiempo en este negocio. No obstante, la manipulación y la pelea desigual que estamos viendo en los mercados globales desde que Donald Trump llegó al poder ya es obscena. Lo que está pasando sobrepasa los límites de lo tolerable.

La inversión en bolsa no es un juego de suma cero. Pese a lo que muchos aseguran, no lo es. Todo depende del objetivo de cada inversionista. Por ejemplo: un especulador compra un título en $100 y al mes lo vende a un inversionista en $120. Si fue un juego de suma cero uno de los debió equivocarse y perder pero el objetivo del inversionista es conservar el título porque considera que en unos años podrá valer $250.

Si la tesis (el análisis fundamental) del inversionista se cumple, los dos acertaron. El cortoplacista obtuvo su rentabilidad del 20% en poco tiempo y el largoplacista obtuvo su valorización esperada más los dividendos, si los hay. Estas dos personas hicieron negocios con un mismo título y ninguno de los dos ganó o perdió en beneficio/detrimento del otro porque tenían objetivos diferentes.

Pero en el trading normalmente sí se trata de suma cero. Lo que el operador A ganó es lo que otros operadores perdieron porque el tan cacareado trading no es otra cosa que una apuesta. Una apuesta con gráficas, rayitas y garabatos que pretenden (en vano) predecir el futuro inmediato pero una apuesta. El trading es a las inversiones lo que la astrología es a la astronomía: nada.

La pelea desigual.

La pelea siempre ha sido desigual pero antes era (un poco) más discreta. Lo de ahora es el descaro absoluto que deja muy en claro que el dinero está fluyendo, a mares, hacia quienes tienen acceso previo a los caprichos del emperador. El tamaño de las apuestas posiciones no deja lugar a la duda: quienes están asignando esos inmensos capitales saben que el beneficio está asegurado.


La pelea desigual


Trump mueve los mercados de predicción a su antojo. Basta que ponga un mensajito en su red social o en X para que los precios de los activos financieros cambien de rumbo con violencia. Si Trump dice que atacará a Irán, sube el petróleo; si dice que dejará de atacar a Irán, baja el petróleo. Hasta aquí es normal. Oferta y demanda. Aumenta el suministro de petróleo, cae su precio; disminuye el suministro, sube. Normal.

Lo que NO ES NORMAL es lo que está ocurriendo minutos ANTES de que Trumpo haga sus anuncios.

De cortos y largos*.

Antes de cada declaración importante de Trump ha habido movimientos multimillonarios que aciertan, de forma infalibe, la dirección que tomará el mercado. Quienes realizan esas operaciones suelen asignar cifras enormes a sus posiciones; cifras que además se multiplican gracias al mágico efecto del apalancamiento.

No son operaciones que se abren tres días antes del anuncio. Son posiciones que se toman diez minutos antes de que la información importante salga a la luz. Este patrón se ha visto repetirse, incesantemente, desde que Trump asumió la presidencia. Veamos solo un ejemplo, el último, para no alargar tanto el post.

Hace apenas unas horas Trump anunció que se abría el estrecho de Ormuz. Que se abra y se cierre es parte de los vaivenes de la guerra. Lo que nadie puede ver como normal es que 20 minutos antes del anuncio alguien abriera una posición en corto en el petróleo por valor U$760 millones + el apalancamiento. 20 minutos.

Ese alguien que abrió la posición de U$760 millones ganó una fortuna pues el precio del petróleo, como era previsible si se abría el estrecho de Ormuz, cayó con fuerza (algo más de 12%). Esas (o esa) personas aseguraron la riqueza de sus próximas generaciones con una sola operación. Una sola operación construyó su fortuna en desmedro de quienes no tienen acceso directo a la información.


Una pelea desigual


Ese ejemplo con el petróleo lo hemos visto repetirse una y otra vez, desde que Trump asumió el cargo, con diversos activos y en diversos mercados. Minutos antes de que el mandatario anuncie nuevos aranceles, alguien se posiciona en corto en varios mercados; minutos antes de que anuncie el retiro de aranceles, alguien se posiciona en largo. Esos alguien tienen tres cosas en común: siempre abren sus posiciones minutos antes de salir los anuncios, todas sus posiciones son multimillonarias y siempre aciertan.

Ha pasado con los contratos del S&P 500 y el DAX, en los mercados de futuros de materias primas, en el mercado crypto, en CFDs y hasta en sitios de apuestas. La fórmula funciona a la perfección para todos los mercados especulativos. Es la transferencia de riqueza fácil (hacia los más ricos) más grotesca de la historia.

Siempre han existido los insiders pero lo que está ocurriendo ahora mismo y a la vista de todos supera todo lo que hayamos visto antes.

*Un operador en corto apuesta a que el precio de un activo va a caer. Como no posee el activo, lo pide prestado al broker (siempre que tenga capital de garantía). Si el activo baja, el operador compra de vuelta el activo, lo devuelve al broker y gana la diferencia. Por ejemplo: pide prestado petróleo a U$100. Lo vende, recibe los U$100 y cuando el petróleo cae a U$90 lo compra, lo devuelve al broker, paga la comisión y se queda con la diferencia.

*El operador en largo, por su parte, cree que el activo va a subir. Compra el petróleo en U$90 y lo vende en U$100.

Temas: Bolsa, Cripto, Inversiones
J. Inversor

Escrito por:J. Inversor Otros posts del autor

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