Romantizar a la escoria

De romantizar a la escoria no se vuelve. Cuando una sociedad lo hace ya sabemos que tocó fondo. No existe futuro promisorio cuando las sociedades se ponen de lado de los victimarios y olvidan a las víctimas. Cuando la solidaridad se dirige al delincuente, y no a los perjudicados, ya todo está perdido.

Ayer vi un documental llamado «Quiero vivir» hecho por un periodista francés (Thierry Gaytan) y trata sobre la vida un joven sicario y sus compinches en la ciudad de Medellín. El documental está muy bien hecho. Se entiende la dificultad al hacer este tipo de trabajos y se valora la obra. Sobre eso no hay quejas.

No obstante, lo que me llama la atención no es el documental en sí mismo sino las reacciones de quienes lo vieron, de quienes interactuaron con su protagonista y también de quienes dejaron sus comentarios en YouTube. Esas reacciones me parecieron, más que sorprendentes, pasmosas y delirantes.

Un ejemplo de ello es una chica francesa de 20 años, educada, que vive sola en su departamento en París y hace hasta lo imposible por sacar al sicario de Colombia y llevarlo a Francia. Y lo logra. Por medio de fundaciones, ONGs, pastores y otros charlatanes logra sacarle el pasaporte al angelito, conseguirle la visa y llevarlo a Francia.

Y cuando el asesino múltiple llega a Francia la chica lo hospeda en su casa y lo convierte en su amante. Tuve que regresar el video varias veces para verificar que no me estaba imaginando esa imbecilidad.  Cuando verifiqué que, en efecto, la muy orate convirtió al asesino en serie en su consorte solo pude preguntarme qué proceso mental tuvo lugar en ese cerebrito cuando pensó: «¿Y qué tal si meto a mi departamento a un sudaca color cartón mojado que decapita mujeres y las abre en canal por menos de U$ 200 y encima lo dejo meterme ese pene que ya debe haber conocido medio vademécum?» 

¿Por qué las sociedades más cultas terminaron romantizando la escoria? De razón dejaron entrar lo peor del mundo a sus países y hoy muchas de sus calles están convertidas en basureros, letrinas y violaderos a cielo abierto. Uno no deja entrar a su casa a los asesinos en serie, sicarios, violadores y demás. Por lo menos no sabiendo que lo son. Eso controvierte nuestro instinto más básico: el de supervivencia.


La escoria
Estos son los angelitos del documental. ¿No les gustaría llevarse media docena de ellos para sus casas?

Y después están los comentarios que dejó la bien-pensantía en YouTube. Un verdadero rosario de perlas con lo mejor del pensamiento hegemónico impartido en las aulas. Wokismo de 24 kilates. Hay que leer los comentarios con una cubeta al lado para vomitar. Veamos algunos de esos tesoros que sin duda tendrán un lugar garantizado en El Parnaso de la estupidez humana:


Claro que sí. Lo que toda madre desea es que su hijo sea un asesino múltiple.
La escoria
«Te deseo buena suerte, asesino.»
La escoria
«Espero el sicario se encuentre bien.»
La escoria
«Deseo que el joven que decapita mujeres sea feliz.»
La escoria
Oportunidad = Destruir familias y no pagar un solo día de cárcel.
La escoria
Ya sabes: los sicarios son las víctimas.
La escoria.
«Más personas que salven a los asesinos de pagar por sus delitos.»
La escoria
El Dios de la leucemia siempre premiando a sus mejores elementos.
La escoria
«Que mi dios bendito cuide y proteja a un asesino múltiple.»

¿Qué esperanza tiene una humanidad así? Lo normal, lo ético y lo humano sería que las condolencias y la solidaridad se dirigieran a las víctimas, no a los asesinos. ¿Qué podemos esperar de un mundo donde estos idiotas eligen a sus gobernantes? ¿De dónde sale tanto subnormal? ¿Cuándo decidimos romantizar a la escoria?

Pero yo sí me quité la costra y puedo decir sin pena lo que el sentido común y el instinto me dicta: Osquitar, o «Mechas» como te llaman en el documental. Espero que ahora que estás de vuelta en Medellín los dolientes de tus víctimas te encuentren y te empalen por el culo con una guadua astillada para que te vayas a hacerle compañía al cementerio a los otros asesinos miserables que eran tus hermanitos.

¿Cuándo decidimos que dañar a otros no tendría consecuencias? A mí nadie me preguntó si estaba de acuerdo con que los asesinos fueran premiados.

Temas: Personal
J. Inversor

Escrito por:J. Inversor Otros posts del autor

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