Ayer mientras conducía por la ciudad y veía en lo que nos hemos convertido como sociedad recordé a Travis Bickle (Robert De Niro), el mítico y perturbado (ahora lo dudo) protagonista del extraordinario film de culto Taxi Driver de Martin Scorsese (1976).
Esta ciudad es como una cloaca, ¿sabes? Está llena de mugre y escoria. A veces me cuesta soportarlo. Sea lo que sea, el presidente debería… limpiarlo de verdad, ¿sabes a qué me refiero? A veces salgo y lo huelo. Me da dolor de cabeza, es terrible, ¿sabes? Es como si… nunca se me quitara, ¿sabes? Es como si pensara que el presidente debería limpiar todo este desastre. Debería tirar toda la ciudad por el maldito retrete.
Tal cual son nuestras ciudades. Basura, caos, salvajes por doquier, motos y más motos, ladrones, putas, enfermos, hedores, smog, charcos, desorden, abandono, descuido, deterioro, estafadores, violadores, extorsionistas, asesinos… Es difícil respirar entre tanta inmundicia.
Por la noche, salen todos los animales. Putas, limosneros, sodomitas, travestidos, maricones, drogadictos, toxicómanos. Todo es asqueroso y venal. Algún día vendrá una lluvia de verdad y limpiará toda esta puta escoria de las calles.
Tanto pensé en la película y en Travis, su protagonista, que cuando llegué a mi oficina puse en el borde de la TV un post it con una de sus mejores frases.
Porque yo sí guardo la esperanza de que algún día estos chiqueros de América Letrina cambien para bien. No sé si yo lo alcance a verlo, no lo creo, pero al menos que mejore para las generaciones venideras.
Nayib Bukele logró limpiar su país. Es un país pequeño pero demostró que se puede limpiar la escoria de las calles. Ahora falta que el modelo se replique allende sus fronteras.
Y si a los intelectuales europeos y a sus ONG les molesta la profilaxis que nuestras sociedades necesitan podemos enviarles la escoria en barcos y aviones para que allá les garanticen sus derechos a robar, violar, extorsionar, secuestrar y matar. Nosotros encantados de entregarles ese invaluable capital humano para que ustedes lo disfruten tomando vinito y hablando de Marx. ¿Qué dicen? ¿Les enviamos el primer embarque de homúnculos?

