Algo estoy haciendo bien

El 2025 fue para mí un buen año en lo económico. No porque se hubieran ganado enormes sumas de dinero, aunque no estuvo mal, sino porque se recortaron las pérdidas que comenzaron en el segundo semestre del 2022 cuando en Colombia, país donde tengo la mayoría de mis inversiones, ganó la presidencia el engendro criminal Gustavo Petro.

Yo no soy empresario. No quiero serlo. Tampoco tengo un empleo formal de 9 a 5. Mi actividad económica son las inversiones en diversos rubros que, de mayor a menor asignación de capital, son: bienes raíces, renta variable (bolsa de valores), renta fija, mercado crypto, préstamos personales sobre prenda, derechos fiduciarios sobre hoteles y, el más pequeño de todos, crowdlending.

Como no soy empresario no estoy obligado a llevar libros contables más sin embargo sí que llevo una contabilidad. Es solo una hoja de cálculo donde consigno los ingresos y los egresos mensuales. Es algo que debemos hacer si queremos llevar unas finanzas personales sanas.

Esta rutina nos permite analizar nuestro desempeño económico y hacer ajustes donde se requiera. Mes a mes debemos revisar cuál fue la mayor fuente de egresos y aplicar las enmiendas si hay lugar a ellas. Al finalizar el año podemos sentarnos a tomar un café y analizar el pasado, rutina indispensable para construir el futuro, y es allí cuando podemos decir: lo estoy haciendo como la mierda o, por el contrario, algo estoy haciendo bien.


Algo estoy haciendo bien


Y mi conclusión sobre el año ido es que algo estoy haciendo bien. A pesar de haber sido un año muy costoso en términos de egresos, mis ingresos fueron 2,4 veces superiores a las salidas. Solo durante dos meses del año, enero y septiembre, las salidas fueron superiores a las entradas. En enero por el pago de extorsiones impuestos y en septiembre porque simplemente fue un mal mes (entre otras cosas también por impuestos).

Revisando mi rudimentaria contabilidad también pude determinar cuáles fueron las mayores fuentes de salidas (sin incluir impuestos). El 13% del egreso estuvo representado por la adecuación y remodelación de una propiedad mientras que el 21,6% obedeció a temas de ocio: salidas, viajes, hobbies, etc.

Sobre las adecuaciones no hay mucho por decir. Se tenían que hacer y es algo que no tendré que hacer este año (espero). Pero sobre la mayor fuente de egresos sí que debo hacer ajustes. Que más del 20% del egreso esté representado por el ocio se me hace excesivo. Este rubro no debería superar el 8 – 10% del total de gastos. Para ponerlo en contexto, los víveres de mi hogar representaron el 7,8% del gasto.

Empero, y pese al desliz sibarita del alto gasto en ocio, algo estoy haciendo bien con mis finanzas. Los ingresos del 2025 fueron superiores a los egresos y gracias a ello podré destinar nuevas partidas de capital a nuevas inversiones, algunas especulativas y otras de largo plazo.

Tal vez este año 2026 los ingresos no sean tan buenos como los del año pasado pero los gastos tampoco serán tan copiosos de forma que, muy seguramente, el balance final también sea positivo. Ya veremos.

Temas: Bienes Raíces, Bolsa, Cripto, Crowdfunding, Finanzas Personales, Inversiones
J. Inversor

Escrito por:J. Inversor Otros posts del autor

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