Sangre en las calles

En el mundo de las inversiones hay un viejo adagio que dice: «Compra cuando haya sangre en las calles. Así la sangre sea tuya». La frase se le atribuye a Nathan Rothschild, el mítico banquero judío quien un día fuera considerado el hombre más rico del planeta.

No sé si Rothschild dijo esa frase o es otra de esas fantasías que suelen regarse por el mundo como aquella que dice que Albert Einstein creía en dios (y por sesgo de autoridad entonces dios existe) o como el Pizzagate. Lo cierto es que si la frase la dijo el banquero, o la dijo Cantinflas, este axioma encierra en pocas palabras una de las claves para tener éxito en los mercados.

Y esa clave es ir contra la corriente. En los mercados financieros e inmobiliarios los mejores resultados se obtienen así. A este tipo de inversionistas, entre los cuales me incluyo, se les llama inversores contrarians. Permítame le explico en qué consiste esta metodología de inversión.


Inversión contraria.

Una inversión contraria es una inversión hecha en contravía del sentimiento predominante del mercado. El inversor contrarian compra cuando todos están cagados del miedo y vende cuando el temor se convierte en euforia.

No es que compremos y vendamos empresas, títulos y bienes basura. De ninguna manera. Se trata acciones, activos y bienes sanos cuyo precio ha sido castigado de forma exagerada pero sus valores reales se conservan. Esto ocurre con mucha frecuencia en los mercados y es gracias a ello que tenemos la oportunidad de hacernos con activos valiosos a descuento.

¿Por qué ocurre? Porque los mercados reaccionan de forma exagerada a algunos eventos que quizás no tienen la trascendencia que se les asigna. Un ejemplo de ello son los anuncios arancelarios de Trump. Con cada anuncio los mercados se tambalean, algunos activos caen y, pasadas unas horas, un nuevo anuncio los vuelve a calmar empujándolos de nuevo al alza.


Ten miedo cuando los demás son codiciosos, y codicioso cuando los demás tienen miedo. —Warren Buffett. 


En la Bolsa de Valores de Colombia también lo vimos. Con algo de razón la bolsa entera cayó cuando Petro ganó la presidencia y así se mantuvo durante largos meses. Duramos casi 3 años con los precios por el piso, conservando los títulos por sus dividendos y aumentando posiciones en la medida de lo posible.

Yo llegué a estar tan invertido que me quedé con apenas un 2% de liquidez cuando nunca dejo de tener menos del 5%. Pero desde el último trimestre del 2025 la tendencia revirtió y los títulos comenzaron a subir en busca de sus valores intrínsecos. Algunas acciones llegaron a parecerse a las criptomonedas por la forma brusca en que despegaron y esa euforia, para mí, es la señal de venta.

Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, la euforia (de momento) parece estarse agotando y esa es nuevamente una señal pero ahora de compra. Compra escalonada y con mucha cautela pero compra. Durante toda la semana he podido comprar títulos que unos días atrás vendí con hasta un 20% de diferencia. Es un negocio maravilloso si se tiene el estómago para aguantar los remezones y el mareo.


Sangre en las calles
«Compra cuando haya sangre en las calles».

Mi estrategia contrarian.

No es que cualquier título que baje sea una oportunidad de compra ni que toda subida obligue a la venta. No voy a comprar acciones de empresas como ETB o Fabricato por mucho que los títulos se encuentren muy por debajo de su valor teórico fundamental. Yo sigo unas pautas para la inversión contraria y son:

  • No adquiero activos que no quiera tener de largo plazo. Esto para mí es muy importante. Solo adquiero activos con los cuales me siento cómodo en el tiempo. De esta forma, si el precio justo tarda en alcanzarse no me preocupo pues son inversiones de calidad.
  • No compro narrativas. Que la IA va a dominar el mundo, que los chips neurales, que los viajes espaciales, nada de eso. Compro números actuales, nunca proyecciones alegres de futuros inciertos. Si la empresa lo viene haciendo bien, o al menos no tan mal como el mercado lo juzga, y tiene potencial de recuperación, tal vez invierta en ella.
  • No entro en Top Picks. Nunca he entendido los Top Picks de los bancos y las SCB. Cuando esas empresas sacan las listas de, según ellos, las empresas con mayor potencial, el precio casi siempre se ha ido y el margen de seguridad es raquítico o inexistente. Quizás lo que buscan con ello es que todos compren lo que ellos desean vender.
  • No compro muy cerca del valor contable. Es cierto que una empresa activa, eficiente y rentable debe valer más que su valor contable pero procuro no comprar por encima de 0,7-0,8 P/VL.

Sobre esto último hay que ser muy flexible pues hay empresas que tardan eones en llegar a su valor intrínseco (como Conconcreto) y otras que en poco tiempo lo pasan y lo multiplican (como Nutresa y Mineros). Debemos afinar el criterio de selección para saber cuándo salir de una posición, así no se cumpla el objetivo del P/VL, y cuando conservarla así lo sobrepase.

Por ejemplo, a Conconcreto la tuve y la vendí en su totalidad antes de llegar a su valor contable con un beneficio decente. A Mineros, en cambio, la sigo teniendo pues, aunque vendí la mayoría de los títulos con una ganancia extraordinaria, aún conservo el 20% de la posición inicial así la acción esté cotizando a 3 veces su valor en libros.

Muchas veces la sangre en las calles es sangre de utilería. Nuestro trabajo como inversionistas serios es descubrir cuál lago hemático es solo salsa de tomate y cuál contiene hemoglobina.

Temas: Bienes Raíces, Bolsa, Cripto, Inversiones
J. Inversor

Escrito por:J. Inversor Otros posts del autor

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