Acaba de ocurrir un terremoto en Colombia y, como era de esperarse, los bobalicones de siempre no perdieron la oportunidad de convertirse en el centro de atención. Una tragedia como esta es la oportunidad perfecta para ejercer su hobbie de marras: el postureo. ¿Quién lo hubiera pensado? ¿Ah? ¿Quién?
Los mismos de siempre: la hez, la gota viscosa de lixiviado que deja hedionda la casa, el manjar de los gusanos, la comezón en el lugar inaccesible, la almorrana que no sana, los mismos de siempre haciendo lo mismo de siempre: convirtiéndose en el centro de algo que no tiene nada que ver con ellos. Todo para la foto, todo por el like, todo por un aplauso.
De suerte que no veo estados de Whatsapp ni tengo redes sociales o ya habría vomitado hasta mi primer tetero. No necesito verlos para saber qué está pasando: postureo. La capitalización social de la falsa compungere. Bendito sea nuestro Señor Lucifer que les volvió a dar la oportunidad de gritar ¡mírame, mírame!

Ah, qué maravilla la gentecita de Internet, siempre tan generosa (mientras se pueda mostrar en una foto), siempre tan solidaria. Y no solo eso: ¡dime tú lo sabios! Pozos sépticos de sabiduria, albañales de conocimiento que alternan su inconmensurable altruismo con derroches volcánicos de sapiencia: «La tierra grita, ¿escuchas su mensaje?».
Y claro, si eres un chiquillo de Internet, digamos uno de 450 meses, el mensaje del zurullo te deja pensando: «Wow, qué fuerte, ¿estoy escuchando lo que me dice la tierra?». Pero no, sorete, la tierra no grita, ni habla, ni mea. A la tierra no le importa tu existencia, la tierra se mueve desde mucho antes de que sobre ella apareciera el mico bípedo que no para de tomarse selfies. Madura ya, pendejo.
Si un sismo afecta unas viviendas en Cali el reflejo posteureal los lleva de inmediato a escribir en sus cuentas: «Y pensar que estuve en Cali hace tan solo 23 meses». Claro, esto no se trata de las víctimas reales. ¡Eso nunca! Además, ¿cuáles víctimas? ¡La víctima es él! Esto se trata es de lo que pudo pasarle al poser. Pero el poser no es mezquino y para demostrarlo, su siguiente estado de Whatsapp dirá: «Amigos de Cali, ¿están bien?»
—Oye campeón, ¿y qué tal si en lugar de posar de preocupado para tus contactos indemnes de otras regiones le preguntas directamente a tus amigos en Cali que fueron quienes sufrieron el remezón?
—¡De ninguna manera! ¿Y perderme la oportunidad de fingir empatía y encajar en la grey?
Miles de colombianos y extranjeros, millones quizás, hicimos nuestros aportes voluntarios a través de organizaciones como la Cruz Roja (aporten aquí) pero no tomamos captura de pantalla para mostrarle al mundo lo generosos que somos. No lo vemos necesario pues entendemos que el foco debe estar sobre las víctimas, siempre sobre ellas.
Las personas serias cooperamos con lo que podemos, mucho o poco, pero siempre con el puto hocico cerrado. No entiendo, de verdad no entiendo, cómo hace la fauna de Internet para convertir algo noble en un sainete detestable. No entiendo cómo logran convertir cualquier vicisitud en el pasto de su mezquindad pero cada vez los tolero menos. Masificar Internet fue un gran error.
