Mi blog ya tiene fecha de expiración y es el 12 de mayo de 2027. Ese día desaparecerá y no quedará ni rastro de él. La razón principal para dejar morir esta carajada es que me aburrí de mantener este anacronismo. Porque no nos llamemos a engaños, tener un blog en 2026 es tan anacrónico como tener viruela. ¿Usted conoce a alguien que tenga viruela?
No conozco a nadie que tenga viruela y tampoco conozco a nadie que tenga un blog. Conozco personas con cirrosis hepática, gonorrea, orzuelos, bromhidrosis, chancros, astigmatismo, colon irritable, incontinencia urinaria, artritis y ñatos pero no conozco a nadie que tenga un blog. Y (casi) nadie tiene un blog porque sencillamente no tiene sentido.
Si yo me sentara en una piedra en lo alto de una montaña a pensar para qué tengo esta pendejada de seguro un caminante del año 3605 me encontraría fosilizado en posición de loto. No sé para qué lo tengo pues no vendo nada, me da igual si la audiencia es mucha o poca, no pertenezco a ninguna comunidad y no me interesa la interacción.
Además, los blogs de ahora se convirtieron en cajas de resonancia del wokismo. Meros instrumentos de propaganda de una ideología que no tiene lado limpio para agarrarla. Divulgadores ad hoc de disparates e idioteces que ninguna persona seria tomaría en cuenta porque las personas serias saben que en el mundo real solo existen dos verdades: la verdad matemática y la verdad biológica.
Al final de cada página verán un contador del tiempo que le queda de vida a este chiquero. Es un contador regresivo muy sencillo escrito en HTML:
This is the end / Beautiful friend / This is the end / My only friend, the end...
