Música contra la crueldad

Una cosa sí nos dejó la mala madre España —además del idioma, la religión católica, la burocracia insaciable y la sífilis— y fue la crueldad para con los animales. No existe un pueblo más despiadado con los animales que el pueblo español. Es increíble que no hayan podido sentir en sus propias pieles el dolor que le causan a otros seres vivos y, encima, pretendan justificarlo con el comodín patético e infantil de la tradición.

Porque con ese embeleco de la tradición pretenden, en vano, justificar su sadismo y su vesania. Pero es solo eso: sadismo. Encender los cuernos de un hervíboro hasta dejarlo ciego, apuñalar a un bóvido hasta matarlo lentamente o lanzar una cabra desde un campanario para quebrarle todos sus huesitos no es tradición, es sadismo. Son enfermos, son psicópatas y del liquido seminal de esas próstatas enfermas provenimos los latinos, qué tragedia.

No me estoy quejando. Cuando los españoles llegaron a América lo que encontraron fue legiones de caníbales que preñaban a sus propias hijas y se limpiaban en culo arrastrándolo contra el pasto como un perro con parásitos. No habría sido mejor si los psicópatas no llegaban. De habernos dejado en paz hoy estaríamos comiéndonos a un vecino empalado y asado.

Pero existe la bondad, la única que en realidad existe, y es aquella que se dirige hacia quienes no pueden defenderse. Ante la maldad de la sifilítica mala madre España nosotros reaccionamos con música. Nosotros hicimos música contra la crueldad.

La Pestilencia — Olé.

Traje de luces, musica / Toreros cobardes / Torturadores de animales / Cerdos sadicos / Ojala tu proximo toro / Te saque las tripas.

Cerdos sadicos / Sucios sanguinarios / Los que reclaman con sadismo / Oreja, rabo, indulto.

No mas humillacion / No mas perversion / No mas fiesta brava / No mas congregacion / De desquiciados mentales / Que como hordas salvajes / Gritan ole / Cuando su sangre se esparce / Por la arena.

Descansen en paz / Toros del mundo sacrificados / De tan horrendo espectaculo / Tu coraje y bravura / Llena de veneno nuestras entrañas.

Torero ojala en el mas alla / Los toros que humillados/ Y desangrados han caìdo / A tus pies / Te entierren de / Monumental cornada / Y de cabezas para siempre / En el mismìsimo infierno.



Sangre en la arena — Fértil miseria.

La siguiente muestra de música contra la crueldad la hace mi amada Vicky de Fértil Miseria. Una punkera de Medellín que no le debe nada a los Sex Pistols. Ella es única e irrepetible y es de las pocas cosas que me enorgullecen de haber nacido en este zancudero palúdico. Ella y otras bandas que se salieron del libreto.



Esta tarde te fuiste sin oreja hijo de puta. 


Y tú, españolito torturador, ¿te sientes muy orgulloso de tu cultura de mierda basada en causarle dolores inenarrables y muertes abominables a seres vivos que sienten dolor, miedo, angustia, frío y hambre como tú y tu puta madre barrigona y pedorra de dientes amarillentos? Porque yo no me siento orgulloso de llevar tu asquerosa sangre en mis venas. Simplemente fue lo que me tocó.

Y Colombia sí que produce buena música Underground. ¡Qué orgulloso me siento!

Temas: Personal
J. Inversor

Escrito por:J. Inversor Otros posts del autor

Privacidad no es secretismo. Secretismo es cuando quieres que algo no se sepa. Privacidad es el inalienable derecho que todos tenemos de revelarnos selectivamente al mundo.