Ellos dicen mierda

Esta mañana mientras tomaba mi café y leía las noticias económicas la playlist reprodujo Ellos dicen mierda de La Polla Records. De inmediato pensé que el título de la canción se acoplaba como un guante al aguacero de basura que a diario cae sin cesar sobre los pobres navegantes de Internet.

No soy el defensor del internauta. Ni más faltaba. Si alguien es lo suficientemente estúpido para creer las idioteces que rebuznan los vendehumos está muy bien que lo esquilmen. Es puro darwinismo digital donde el bobo vivo vive del bobo bobo. Homeostasis virtual que mantiene en marcha la economía.

No me importa en qué gasten los demás su dinero. Lo que me importa es que se ha vuelto imposible navegar por Internet sin encontrarse con al menos uno de estos prófugos del ácido fólico. Incluso en algunos medios medianamente serios se cuelan sus publireportajes de mierda. Estoy seguro de que en su día a día usted también se encuentra con alguno de los siguientes alcornoques.


El coach empresarial.

De manera que eres coach empresarial. ¡Qué bien! Me encantaría tomar tu curso sobre cómo crear empresas exitosas en diez simples pasos pero antes quisiera saber algo de ti. Por ejemplo, ya que enseñas a crear empresas exitosas me gustaría conocer los nombres y los registros mercantiles de tus empresas exitosas.

Porque supongo que si le enseñas a otros a crear emprendimientos rentables es porque los tuyos han sido la mar de lucrativos, ¿cierto? ¿Cómo más podrías enseñar a obtener beneficios económicos de una idea abstracta devenida en negocio material?

Omite por favor la empresa que creaste para enseñar a crear empresas pues lo que allí enseñas es teoría, letra que puede ser viva o muerta dependiendo de las condiciones particulares de quien la aplique. En su lugar muéstrame las métricas y los ratios de tus otros emprendimientos. ¿Cómo está el ROE de la empresa que creaste para importar cubitos de hielo de Omán? Háblame también, por favor, del margen de utilidad neta de la compañía que creaste para exportar arena a Túnez.

Por favor excluye de tu presentación las palabras resiliencia, serendipia y entropía… Son solo rimbombancias ridículas. O mejor métetelas por el culo. Esos embelecos discursivos están mejor en tu orto que en mis oídos (son muy sensibles). Vamos al grano y el grano es concreto: metodología, procesos y cifras. ¿Tienes ejemplos propios o me vas a contar la historia de cuando American Airlines eliminó una aceituna de sus sándwiches y salvó a la empresa de la quiebra? ¿O fue Delta?


Te enseñaré a invertir en la bolsa.

Por una módica suma mensual te estaré enviando mis sesudos análisis sobre el mercado bursátil. Cuando el activo baje te diré que el mercado es ineficiente. Mientras siga en rango te hablaré de cultivar una virtud mayor: la paciencia y cuando suba te recordaré que siempre tuve la razón. Sea cual sea la dirección que tome el precio yo siempre estaré en lo cierto y tú me admirarás.

En todas las redes sociales conocidas, y en una que solo conocen en Borneo, estaré mostrando mis inversiones y sus respectivas rentabilidades. +48% en una, +76% en otra. De vez en cuando te mostraré la única posición que tengo en negativo: –0,12% para que veas que también fallo porque, aunque no lo parezca, muy en el fondo también soy un humano imperfecto, como tú. El número de acciones lo ocultaré, por seguridad, desde luego. No es porque de cada título compro pocas acciones, poquísimas, para tener siempre algo que mostrar.

Mi experiencia está más que demostrada: por mí. Es tanta mi experiencia y soy tan especial que cada año de experiencia me vale por dos. Cuando tuve dos años de experiencia dije que tenía cuatro; cuando tuve cuatro dije que eran ocho y ahora que tengo ocho digo que son dieciseis. Muy pronto tendré más años de experiencia que años de vida.

¡Oh, maldición, por poco lo olvido! ¿Sabías que además de los informes que te envío al correo también tengo 4 cursos para aprender a invertir en la bolsa? Sí, mira, tengo el básico, el intermedio, el avanzado y el mejor de todos: Quiero que seas como yo. En este último curso te enseñaré a ser un inversionista tan exitoso que te quedará muchísimo tiempo libre para pasarte el día entero hablando güevonadas en redes sociales. ¿Qué dices? ¿Te apuntas?


Criptobros.

El proyecto que te voy a mostrar promete revolucionar la industria. En esta blockchain que ni siquiera es propia podrás tokenizar un gatito bebé en Tegucigalpa para enviárselo a tu primo el que se mudó a Barcelona. Es sorprendente. Lo único que tienes que hacer vender la silla de ruedas de tu abuela para comprar la criptomoneda y holdearla mientras se termina de financiar el proyecto. En unas semanas, 2 ó 3, por mucho, el token valdrá más que Alemania y Microsoft juntas.

No tienes razones para dudar. El proyecto lo promocionan 150 youtubers, 92 influencers de Instagram, 41 tiktokers y 1406 twitteros. ¿Cuándo has visto que algo así salga mal? Si no me crees ven y los analizamos: mira, todos usan pantalones entubados, calzan mocasines sin medias y tienen muchas fotos en Dubai junto a autos de lujo. ¿No te parece suficiente garantía? Pues entonces con esto disiparé todas tus dudas: uno de ellos se mudó a Andorra.

¿O es que acaso prefieres Bitcoin? No seas burro, dinosaurio. Bitcoin es cosa del pasado. Lo nuevo es $TIHS, nuestra criptomoneda revolucionaria que te permitirá viajar en el tiempo sobre la capa 58 de Solana. Aprovecha ahora que el token está en USD 0,000002 pues pronto subirá a USD 67.016.504 y no podrás adquirirlo. ¿Te lo vas a perder?


Cuánto horror habrá que ver / cuántos golpes recibir / cuánta gente tendrá que morir / La cabeza bien cuidada / o muy bien estropeada y nada / nada que agradecer…

Temas: Bolsa, Cripto, Inversiones, Personal
J. Inversor

Escrito por:J. Inversor Otros posts del autor

Hackear es un acto noble y altruista porque trae a la existencia la multiplicidad inagotable de todos los códigos, sean naturales, sociales, computacionales o poéticos.