Cuando toque huir

Habitamos un mundo en extremo inestable. Nuestra realidad puede cambiar de un día para otro. Una guerra, la insensatez de un electorado o un simple decreto pueden darle vuelta a nuestra situación sin darnos el tiempo de tomar precauciones. Lo vemos a diario en todos los rincones del mundo y sin embargo pocas veces nos preguntamos si estamos preparados para cuando toque huir.

Y cuando digo «preparados para cuando toque huir» me refiero al patrimonio. ¿Tenemos algo de nuestro patrimonio protegido y listo para cuando toque huir? No podemos llevarnos los ladrillos de los bienes raíces. A lo sumo podremos venderlos de afán sacrificando su valor. El oro, dependiendo de la cantidad, podría ser confiscado en un aeropuerto y el efectivo es demasiado voluminoso para pasar inadvertido.

Las cuentas internacionales en divisas son una buena opción pero, lastimosamente, no podemos confiar en el secreto bancario. En cualquier momento el banco donde tiene su cuenta va a compartir la información con la entidad parasitaria tributaria de su país y las lacras le quitarán su haber, lo multarán y hasta lo encarcelarán. Debemos tener una cuenta en divisas pero también debemos ser muy conservadores con el monto a mantener en dicha cuenta.

Y también tenemos a Bitcoin con sus defectos y virtudes pero para este caso, para el día que toque huir, son muchas más sus virtudes que sus falencias porque Bitcoin no necesita casas de cambio, no se declara en las aduanas, ningún banco o sistema SWIFT puede ponerle límites, trabas o demoras; BTC se transfiere a cualquier lugar del mundo en cuestión de segundos (por Lightning) o de minutos (por Blockchain) y, además, la privacidad de las transacciones es más que suficiente para el ciudadano común.


Cuando toque huir


Y lo único que debemos tener para custodiar con seguridad nuestro Bitcoin es un pequeño dispositivo como el que vemos en la foto. En realidad allí no está el BTC y con nuestra frase semilla podemos restaurar nuestro saldo en cualquier wallet pero se entiende el punto: con ese aparatito podemos tener acceso a nuestro patrimonio a cualquier hora del día o de la noche en cualquier lugar del mundo.

Con ese pequeño aparato podemos firmar salidas de capital sin el permiso de bancos y/o gobiernos. Las entradas no necesitan aprobación. Lo que hay allí es suyo, es verdadera riqueza soberana. Si su aparatito se pierde, no hay problema. Siempre que tenga la frase semilla podrá acceder a sus recursos en otro dispositivo. Si lo que en cambio se le pierde es su frase semilla el aparatito le seguirá sirviendo: para recordarle que es usted un güevón de antología pues su dinero se ha perdido para siempre en la cadena de bloques.

Yo tengo un par de aparatejos de esos listos para cuando toque huir. Siempre creemos que eso le va a pasar a otros y no reparamos en que esa situación aciaga está a la vuelta de la esquina. ¿Cuál país tercermundista está exento de que llegue un Chávez o un Castro que destruya la economía y la riqueza de la nación? Los venezolanos, antes de 1998, nunca imaginaron que un día la quinta parte de su población iba a deambular en chancletas por todo el continente buscando un plato de comida. ¿Por qué usted cree que no le puede pasar?

Claro que nos puede pasar. Máxime si esa abominación que llamamos «educación» solo produce parásitos y socialistas. Hoy en Colombia hay más empleados públicos que empleados industriales, el déficit fiscal supera el 7% y la única forma de pagar la deuda que el actual gobierno ha sacado (con tasas >13%) es con más impuestos o licuando su poder adquisitivo con inflación. Esa película ya la vimos en el vecindario y sabemos cómo termina. ¿Cómo no me voy a preparar para cuando toque huir?

Y usted, sin importar donde viva, debería hacer lo mismo. Aprenda por su cuenta y protéjase. No permita que las lacras accedan a lo que usted ha construido con método, inteligencia y esfuerzo. Hasta la próxima.

Temas: Cripto, Finanzas Personales, Inversiones
J. Inversor

Escrito por:J. Inversor Otros posts del autor

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