Esta entrada podría ser la respuesta a un post anterior y quizás también la continuación de Nada que ver. Perdonarán lo repetitivo pero es algo que definitivamente me lleva tallando en lo que va corrido del año. La idea de no estar en ninguna parte sigue dando vueltas en mi cabeza y creo que terminará por imponerse. ¿Será hora de abandonar la privacidad y adoptar el secretismo?
Por terminar de imponerse, digo, pues yo no estoy en Facebook, ni en Instagram; tampoco en Twitter ni en Mastodon. No tengo una cuenta de Netflix, Disney, Prime ni de Spotify. Jamás he entrado a Threads, ni a Pinterest; no he descargado Tinder, Badoo y mucho menos Grindr (dicen que con solo descargar esas apps te da sífilis, blenorragia y tricomoniasis).
No sé cómo funciona Matrix y mi cuenta de IRC la cerré porque me aburrí de ver bots. Tengo una SIM comprada sin datos personales para estar en grupos donde se hablan temas que me interesan pero nunca participo. Con U$ 1,5/mes mantengo viva la SIM para que no reasignen mi número. Así puedo estar en muchas partes sin dar mi número personal.
No me interesan las limosnas propinas de Nostr y de Discord poco sé. Nunca he pasado por Reddit y no comento las noticias que leo en las páginas de los medios. Uso YouTube con una cuenta que no tiene mis datos personales y nunca he puesto un like o dejado un comentario en un video. En general creo que lo he hecho (más o menos) bien.
No obstante, aún hay lugares en los cuales estoy aunque preferiría no estar. En muchos de ellos no puedo hacer nada. Simplemente es como funcionan las cosas ahora. Ejemplo de ellos es la biometría. Si renuncio a ella no podría ingresar al edificio donde vivo, por poner solo un ejemplo. ¿Cómo podría evitar que en los servidores del banco estén mis huellas digitales? No puedo. ¿Qué puedo hacer con los datos que tienen de mí los servicios de salud? Nada.
Pero sobre otros asuntos sí que puedo hacer algo y voy en esa dirección.

Puedo cerrar aún más la abrazadera y hacer que la privacidad se acerque al secretismo. En las próximas semanas haré una movida empresarial que pondrá mis bienes a nombre de una persona jurídica. Las empresas de servicios públicos dejarán de enviar las facturas a mi nombre. Los extorsionistas recaudadores de impuestos le robarán cobrarán a una razón social, no a mí.
Esto me parece un buen paso en mi propósito de no estar en ninguna parte. Los inquilinos y tomadores de los bienes encontrarán que la propiedad que ocupan pertenece a una razón social y no a una persona con nombres y apellidos. Incluso el auto que conduzco pasará a ser propiedad de una persona jurídica de forma que no seré yo, en persona, quien compre gasolina, aceite, repuestos o pague los mantenimientos semestrales sino la empresa.
Cuando viaje y visite hoteles, restaurantes y atracciones no seré yo pues las facturas serán expedidas a cargo de la empresa que está pagando esos servicios. Dichas facturas llegarán al correo electrónico de la compañía y, con el tiempo, mi documento de identidad personal dejará de aparecer en tantas transacciones comerciales. Los delincuentes del Estado siempre tendrán mi información y sabrán cómo contactarme pero no los criminales de la calle. Sé que el Estado es peor que las mafias pero solo puedo desaparecer para los segundos.
También sé que nunca llegaré al secretismo porque no existe tal cosa pero me acercaré a él lo más que pueda.
