Últimamente siento que en Internet no hay nada que ver. Cada día, desde muy temprano y café en mano, entro a las mismas páginas que desde hace años visito para informarme del acontecer (más que todo económico) pero ahora es diferente. No sé si es que la información que encuentro es intrascendente o simplemente es que ya no me importa.
Mi rutina es casi siempre la misma: el correo seguro, el correo de Gmail, Bloomberg, Valora Analitik, La República, The NY Times y un par de diarios locales pero en todos es lo mismo: nada que ver. Nada. Spam, basura, fraudes, clickbaits, sesgos, mierda baladí, manipulación, frivolidad, sensacionalismo, discusiones inanes, selfies que pretenden en vano ocultar autoestimas en ruinas… Nada que ver.
Mi correo seguro de Proton es el único lugar limpio que encuentro en Internet. Allí solo llega lo que tiene que llegar. El otro correo, el de Gmail que uso para suscripciones, siempre tiene spam. Por decenas, por centenas, siempre lo mismo: bloquearemos su cuenta, su almacenamiento está casi lleno, da clic aquí para reclamar tu premio… He querido hacerle ingeniería inversa a esos torpes intentos de fraude pero me ha ganado la pereza. Tal vez más adelante lo haga.

Hace años dejé las redes sociales porque considero que allí no hay nada que ver pero ahora me está pasando lo mismo con el resto de Internet. A pesar de que uso bloqueadores de anuncios y bloqueadores de contenido me sigue saliendo la porquería. Es demasiada y no doy abasto bloqueándola: que le dijeron negro a un futbolista negro, que tal puta influencer se casó con un DJ, que las mujeres con próstata marcharon para exigir su derecho a quedar embarazades, que la influencer más feliz del mundo se suicidó, mierda y más mierda que ya no puedo soportar.
No abro estados de Whatsapp porque corro el riesgo de ver alguna puta frase motivacional, un versículo bíblico o, peor aún, una selfie y odio sentir pena por esos infelices. ¿De verdad creen que existe un ser etéreo que con solo chasquear sus divinos dedos crea galaxias ipso facto? Telegram solo lo uso para comprar BTC sin KYC. No tengo contactos allí, nadie me tiene y así está bien pues me aburre chatear. Estoy conectado por obligación e incomunicado por elección.
Si entro a ver un video que parece interesante, en menos de lo que canta un gallo el malparido que lo hace me dice que si uso su código promocional obtendré un descuento en una mierda que no quiero ni necesito. Abro otro video y el cabrón, la cabrona o le cabrone me invita a su masterclass donde me enseñará a ser rico invirtiendo $10 en su memecoin.
Pienso que tal vez debo dejar de ver videos supuestamente técnicos y abro un documental sobre, no sé, las hormigas de Madagascar. Allí no debería haber nada más que insectos, ácido fórmico y demás pero antes de terminar el primer segmento el mugroso narrador muertodehambre intenta venderme una suscripción mensual a la puta VPN que lo patrocina. No puedo más. De verdad no puedo más.
De la IA también estoy hasta los huevos. Ahora todo es IA. Imágenes, videos, montajes, infografías insulsas… El mayor poder de cómputo jamás imaginado al servicio de la estupidez colectiva. Navegadores con IA, hojas de cálculo con IA, editores de imagen con IA… ¿Necesita un afiche? No aprenda diseño ni edición. Solo pídaselo a la IA. Todas las imágenes se ven iguales pero qué más da. También deberían pedirle a las IAs que les den ideas para matarse sin hacer mucho reguero.
Hace semanas no abro mi lector RSS. Las últimas veces que lo abrí marque todo como leído tras ojear apenas un par de artículos. Allí tampoco encuentro nada que ver. Hace semanas también que no enciendo la máquina con Kali Linux. La próxima vez que le dé apt update me pedirá que actualice hasta el cable de carga. No sé si todavía funcione. Espero que no para poder tirarla a la basura y poner un cactus en su lugar.
Ya ni siquiera me motiva escribir en mi blog. ¿Para qué? No quiero pertenecer a nada ni quiero ganar un peso con esto. ¿Qué sentido tiene entonces dedicarle tiempo a algo tan vano? Esto es solo un átomo desconocido, insignificante y transparente en una vasta red atestada de basura. Tal vez sea momento de pensar en dejarlo y desaparecer por completo del mundo digital. Lo pensaré.
